26/1/10

NO TE PREOCUPES, NO PASA NADA

AUTOR: Manuel Lajara, Consultor Estrategico y miembro de Aecop

Me encantó este texto y me gustaría compartirlo con vosotros, seguro que invita a muchas reflexiones. ¿y tu ... confías?

"Nuestras vidas están llenas de miedos e incertidumbre que nos bloquean, nos impiden dormir y desarrollarnos como personas.

Los miedos no son más que una proyección de la imaginación ante todo lo malo que podría ocurrir en el futuro.

¿Y si enfermo...? ¿Y si me despiden...? ¿Y si sufro un desengaño con la persona que más quiero...?

Sólo son imaginaciones de nuestra mente, que proyecta lúgubres escenarios futuros que podrían ocurrir.

Los miedos surgen por nuestra falta de confianza. Sin confianza, la mente puede bloquearnos o hacernos enfermar.

Confiar no es más que poner nuestra vida en manos del Destino. Es tener esperanza, sentir que lo que nos vaya a ocurrir será lo mejor que nos puede pasar, sea lo que sea.

Mi frase favorita es "No te preocupes, no pasa nada".

Todo se dará cuando corresponda, siempre que actuemos con claridad de conciencia. La confianza nos pone en sintonía con la Vida. En la vida, que es misterio, sobre todo hay consecuencias. La falta de claridad y el miedo indican una actitud ante la vida. La confianza nos muestra un camino diferente. La mente puede contemplar el futuro con temor o con confianza, y el pensamiento, convertido en acción y consecuencia, nos llevará por distintos caminos según qué rumbo tomemos. La Vida no es un sinsentido, y todo está conectado en ella.

Dime, ¿cuál es tu mayor temor? ¿la muerte? No te preocupes, no pasa nada. Has de aceptar con esperanza que a todos nos ha de llegar nuestra hora. La muerte no es más que un cambio de estado. Nos separamos de nuestro cuerpo, una estructura orgánica que envejece y enferma, para liberar nuestra alma, que es nuestra esencia, hacia el Amor. Los que se han ido, están aquí y ahora contigo. Sólo tienes que pensar en ellos para que te acompañen, al igual que tu alma acompañará a los que se queden en este mundo, a menudo egoísta y en apariencia sin sentido. Para la otra vida, nada material nos vamos a llevar, ni siquiera las riquezas o proyectos que hemos construido de la nada con nuestro esfuerzo y dedicación. Sólo nos llevaremos el amor que hayamos sido capaces de dar y recibir. Amor que nos acompañará eternamente.

¿Te da miedo perder tu trabajo? No te preocupes, no pasa nada. Si así ha de ocurrir, será por un bien mayor. La Providencia juega al ajedrez y tiene su propia estrategia, que muchas veces es a varias jugadas vista. Las pérdidas generan cambios, los cambios, oportunidades, y las oportunidades, ganancias, pero sólo si se comprenden y se saben aprovechar. Seguro que te surgirá otra mejor oportunidad que tanto te mereces.

¿Te da miedo perder a esa persona a la que tanto quieres? No te preocupes, no pasa nada. Si se aleja de ti, es porque no era digna de tu amor. No debes amarrar el amor, ya que en este mundo, todo, absolutamente todo, es temporal. Lo que intentamos asegurar, lo perdemos. Es mejor no esperar nada y aceptar lo que nos viene.

Me gusta comparar nuestra vida como una travesía en barca a lo largo de un río, desde la que vamos pasando por distintos paisajes.

Podemos remar contra corriente y agotarnos, pero al final la Vida nos llevará por donde nos corresponde.

También podemos remar con todas nuestras fuerzas y de esta manera alcanzar el siguiente paisaje lo antes posible, pero entonces no disfrutamos de todo aquello que nos muestra la travesía y que realmente vale la pena.

La mejor opción consiste en seguir la corriente de la Vida, disfrutar al máximo del momento actual, y tener la confianza de que no andamos solos en el camino.

Confiar es la clave para conseguir destellos de felicidad, porque la felicidad plena es absolutamente imposible de alcanzar en esta vida, ya que somos seres limitados.

No te preocupes, no pasa nada. Cuesta el mismo esfuerzo imaginar las peores posibilidades que las mejores. Deja que la claridad y la confianza se instalen en tu mente y en tu conciencia. Escucha la canción de la Vida y déjate llevar por ella, para que la luz de tu pensamiento llegue a transformarse en feliz consecuencia.

Aprende a confiar.

24/1/10

TEORÍA DEL TALENTO

Ha caído en mis manos la Teoría de los Recursos de José Antonio Marina, en el que acuña el término TALENTO PARA VIVIR, haciendo referencia al conjunto de recursos básicos (capacidades de acción) y a la habilidad de ponerlos en marcha que posee un individuo, que le permiten desplegar todo su potencial, conseguir sus objetivos vitales y desarrollarse como un ser humano, sano y feliz, que me parece muy interesante y queremos compartirla.

En conclusión, cuanto mayor número de capacidades más talento se posee. Para aumentar este talento para vivir, y con ello, la probabilidad de ser feliz, hay una serie de recursos que deben desarrollarse. Los más destacados son los siguientes:

· Saber elegir las metas adecuadas y tener habilidades de solución de problemas. Las personas se mueven por objetivos, esto es en definitiva lo que nos motiva. No se puede vivir sin proyectos, éstos nos permiten avanzar y dar significado a la experiencia. Además, es frecuente encontrarnos conflictos y, tener una buena capacidad para resolverlos y no bloquearnos, nos va a facilitar la tarea.

· Soportar el esfuerzo y recuperarse de los fracasos y traumas. El alcance de muchas de las metas que nos proponemos requiere de un esfuerzo mantenido en el tiempo, y el ser capaces de sobreponernos ante las adversidades nos ayudará a no decaer.

· Valorar adecuadamente las cosas y disfrutar con las buenas. Saber diferenciar lo primordial de lo secundario y disfrutar de lo cotidiano, es una habilidad muy útil porque a veces perdemos gran cantidad de tiempo y esfuerzo dedicando nuestras energías a algo que realmente no es tan importante.

· Mantener lazos afectivos con los demás. El ser humano es por naturaleza sociable y necesita a los otros para lograr desarrollarse adecuadamente. Uno estará más adaptado y, por lo tanto, tendrá más oportunidades en la medida en que más habilidades interpersonales adquiera.

· Autonomía responsable. Permite tomar decisiones libremente siguiendo un criterio propio, sin dejarse influenciar por la situación o por los otros, siendo conscientes en cada momento de las consecuencias de nuestros actos

· Funciones intelectuales básicas, como poseer un pensamiento crítico, una buena memoria, la capacidad para fijar voluntariamente la atención, la capacidad de abstracción, de reflexión, de razonamiento, etc.

· Tono vital activo y tono hedónico positivo. Tener una actitud resuelta ante los problemas, un afán exploratorio, curioso y un modo de vivir productivo. Así como una preferencia por las emociones positivas frente a las negativas.

· Hábitos cognitivos adecuados. Tener una visión del mundo adecuada, realista y racional. Aquí quedaría englobado el conjunto de creencias básicas que se van formando a lo largo de todo el desarrollo. Es la manera de interpretar y construir la realidad, nuestros logros dependerán de lo coherentes, adaptadas y positivas que éstas sean.

· Hábitos afectivos. Son maneras estables de reaccionar emocionalmente a los estímulos y situaciones. Se trata de potenciar una serie de hábitos que favorecerían la vida como, por ejemplo, el sentimiento de seguridad básica o el optimismo.

· Hábitos operativos. Éstos facilitan modos de comportarse, podemos destacar los hábitos de autocontrol, que son los mecanismos psicológicos que permiten el comportamiento autónomo y los hábitos morales, que favorecen comportamientos determinados y que variarán dependiendo de los valores sociales establecidos en nuestro entorno.

Se tiene una concepción del talento como algo con lo que se nace. Si bien es cierto que algunas de las capacidades que planteamos son innatas, requieren además de un desarrollo y aprendizaje posteriores y, aquí, es donde la educación y la experiencia tienen un papel importante facilitando y potenciando dichas habilidades.

¿Te atreves a descubrir el tuyo?. Consulta nuestro Servicio Talento.

18/1/10

ENTRENAR HABILIDADES

Nos pasamos la vida escuchando que para ser algo en la vida hay que estudiar, hay que educarse, ser como una esponja y absorber todo el conocimiento posible para “ser alguien”. En la escuela, el colegio y la Universidad los profesores nos enseñan y nos transmiten su sabiduría sobre diferentes áreas y especialidades (Historia, Biología, Matemáticas, Ciencias Físicas…). Cuando terminamos nuestra etapa formativa y entramos en formar parte del mercado laboral entonces nos damos cuenta de que nos exigen unas habilidades, competencias y aptitudes que nadie nos ha enseñado, que son tan importantes como lo aprendido en nuestra adolescencia, y que la mayoría de la personas poseemos, solo es necesario entrenarlas. Estamos hablando de conceptos que seguro que has escuchado como el liderazgo, marketing personal, la resolución de conflictos, comunicación efectiva… Todos ellos se potencian a través del “coaching” un concepto anglosajón que se ha pegado como una lapa al vocabulario empresarial y que consiste en nada menos en “aprender de uno mismo”.

A desarrollar estas capacidades nos ayuda un coach o un entrenador profesional que no enseña sino que nos entrena para que logremos el éxito laboral o personal. Su misión se centra en dirigir, inspirar, reconducir a cada persona que reclama su ayuda potenciando y estimulando aquellas aptitudes que se encuentran ocultas, descubriendo las debilidades y fomentando la autoestima para poder crecer en todos los ámbitos de nuestra vida.. Estas habilidades pueden estar relacionadas con el ámbito profesional y también con la vida cotidiana (por ejemplo existen métodos que enseñan a ser feliz y disfrutar de la vida haciendo uso de las técnicas de autoconocimiento del coaching).

Regálatelo, es una buena manera de empezar el año 2010.

17/12/09

ATREVETE A CAMBIAR


Una vez más nos proponemos iniciar el nuevo año llenos de esperanzas y con el compromiso de llevar adelante unas cuantas promesas. ¿Pero realmente son compromisos esas promesas o sencillamente son palabras que se llevará el viento?

Es necesario hacer un alto en nuestra vida para recapacitar sobre esas promesas que, en la mayoría de los casos solo en unos pocos días ya ni siquiera se recordarán, o en otros se convertirán en una nueva sensación de frustración por no lograr los objetivos o cambios propuestos.


Me atrevería
a asegurar que las promesas forman parte del ritual que acompaña la celebración de la navidad, como el abrazo, el brindis, las uvas y otras costumbres, pero no están acompañadas de la verdadera intención que requiere acompañar a una decisión de cambio y por supuesto, no representan un compromiso real sino una parte más de la fiesta.



Y sino, ¿porque esperar siempre al año nuevo para comprometernos con algo?


Atrévete a comprometerte con tus promesas y a sacar el mejor partido de ti mismo, CONSULTING AND COACHING GROUP te puede ayudar a conseguir lo que deseas y a mejorar cualquier área de tu vida …, ¡no solo en NAVIDAD!

¡ATRÉVETE A CAMBIAR!

4/10/09

Como marcarnos objetivos

El PAIS. AUTOR: JENNY MOIX 04/10/2009

Cuidado con lo que deseamos porque quizá lo conseguiremos. En las librerías abundan los libros que prometen ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos, pero a veces el problema no se encuentra en el logro de nuestras metas, sino en ellas mismas. Una mirada hacia la vida que cada uno de nosotros llevamos es indispensable para revisar nuestros objetivos o para plantearnos otros nuevos. Kelly G. Willson y M. Carmen Luciano nos proponen una bonita metáfora a través de la cual contemplar y reflexionar sobre nuestras vidas.

“Los objetivos deben ser concretos y hacer referencia a cambios personales, no a cambios de conductas de otras personas”

Imaginemos que tenemos un jardín y que somos los únicos responsables de cuidarlo. Somos el jardinero de nuestro jardín. Las plantas simbolizan lo que tenemos en la vida. Si observamos podremos ver las plantas que tenemos: la planta del trabajo, de la familia, de los amigos, de las aficiones, de nuestro cuerpo… Ante la visión de nuestro jardín podemos empezar a plantearnos muchas preguntas:

– ¿Todas las plantas están igual de cuidadas? ¿Cuáles están más mustias y necesitan más nuestras atenciones?

– ¿El número de plantas de nuestro jardín es el adecuado? Si tenemos demasiadas plantas quizá será imposible dedicarles el tiempo que necesitan, y si disponemos de pocas, y por inclemencias del tiempo se marchitan algunas, nos quedaremos con un jardín muy pobre.

– Además de plantas, en nuestro jardín también se encuentran algunas semillas que nosotros mismos hemos plantado. Son nuestros objetivos. ¿Por qué hemos elegido estas semillas y no otras? Probablemente se deba a que queremos tener un jardín como el del vecino, quizá porque nos lo han sugerido con demasiado énfasis las personas que nos rodean, o tal vez porque realmente nosotros deseamos las plantas que brotarán de ellas. ¿Cuál es nuestro caso?

– El crecimiento de las plantas requiere su tiempo. Muchos jardineros se impacientan, empiezan a plantar más semillas para comprobar si, al contrario de las ya sembradas, de ellas brotan plantas con más rapidez. Sin embargo, las semillas recién plantadas, como todas, requieren su tiempo para convertirse en plantas frondosas. Con su estrategia, fruto de la impaciencia, acaban con un jardín donde han sembrado muchas semillas, pero de las que no han obtenido ninguna planta porque no las han cuidado con paciencia. ¿Somos jardineros pacientes?

– Muchos jardineros, cuando plantan una semilla se imaginan todos los detalles de la planta que crecerá. Y cuando observan que la forma o el color de las flores o el número de hojas no son exactamente como habían previsto, empiezan a creer que han escogido la planta equivocada o que quizá no hayan realizado de forma correcta su labor. Otros, en cambio, observan sus plantas y aprecian y disfrutan de esas pequeñas sorpresas de la naturaleza. ¿Nos desespera lo que no se ajusta a nuestras expectativas?

– En nuestro jardín también habitan malas hierbas. Éstas simbolizan nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestras dudas, nuestros complejos… Hay jardineros que se dedican todo el tiempo a intentar arrancar malas hierbas y descuidan el resto de sus plantas. Cuanto más se dedican a arrancarlas, peor está el resto de sus plantas. Todos los jardines tienen malas hierbas. Si no fuera así, sería tan artificial que lo veríamos irreal. ¿Dedicamos más tiempo obsesionados con las malas hierbas o a regar nuestras plantas?

Disfrutando de una cena con una queridísima amiga le conté la metáfora del jardín. Por esa época, su tiempo se encontraba absorbido por el cuidado de sus gemelos y los constantes viajes que tenía que realizar por trabajo. Después de escuchar la metáfora me señaló que en ese jardín faltaba algo: un banco donde sentarse de vez en cuando a contemplar el jardín y reflexionar sobre qué plantas necesitan más cuidados, qué nuevas semillas queremos plantar, si tenemos que cambiar las estrategias… Así que sentémonos durante un rato en el banco de mi amiga.

Concretando objetivos

“La primera condición para hacer algo es no querer hacerlo todo al mismo tiempo” (Tristán de Athayde)

En general, reflexionamos mucho y actuamos poco. Quizá la metáfora del jardín o algo que hemos vivido nos han llevado a profundizar sobre lo que queremos en la vida, pero si esas reflexiones no se traducen en conductas, ¿para qué sirven?

En las terapias cognitivo-conductuales se pone mucho énfasis justamente en traducir nuestras ideas en conductas, y se suelen proponer algunas directrices que nos pueden ayudar.

1. Los objetivos deben ser realistas. Debemos tener en cuenta nuestra situación presente, nuestras posibilidades. Si nos proponemos grandes metas es muy probable que no las consigamos y nos desmotivemos. Las metas, en un principio, tienen que ser siempre menos ambiciosas de lo que nos gustaría. Sentarse ante un papel y escribir objetivos es muy fácil, y normalmente lo hacemos en un momento en el que todo nos parece mucho más sencillo de lo que en realidad es. Así que intentemos rebajar los primeros objetivos que nos vengan a la mente.

2. Los objetivos deben ser concretos. Por ejemplo, la meta: “Voy a mejorar la relación con mi pareja” resultaría inadecuada por ser demasiado amplia y vaga. Un objetivo más preciso podría ser: “Voy a aumentar la comunicación con mi pareja”; incluso se podría concretar, en mayor medida, si la formuláramos de la siguiente forma: “Voy a crear un espacio de dos horas cada semana para conversar con mi pareja”. Dicho de otra forma, los objetivos los tenemos que plantear como conductas concretas a realizar.

3. Los objetivos deben hacer referencia a cambios personales, no a cambios de conductas de otras personas. Una meta inadecuada sería: “Lograr que mi hijo adolescente me entienda”. Esta meta podría reformularse en otra como: “Antes de dar mi opinión a mi hijo, debo haber entendido su punto de vista”. Si queremos que cambie el comportamiento de los demás hacia nosotros, debemos cambiar primero nuestras conductas.

4. Los objetivos deben referirse a las distintas áreas. Es una buena estrategia pensar en las diferentes plantas de nuestro jardín: trabajo, aficiones, familia… para proponernos objetivos en cada una de ellas. Es probable que apuntemos muchos, entonces se tratará de ordenarlos. No nos llevaría a nada intentar conseguirlos de golpe. Si los ordenamos por orden de dificultad, los más sencillos primero, tendremos más probabilidades de conseguirlos y motivarnos.

5. Planificar el primer paso del objetivo. Podemos estar convencidos de que vamos a actuar para conseguir nuestras metas, estar realmente animados mientras estamos pensando en ello, pero al día siguiente, cuando la rutina nos engulle, ¡olvidarnos completamente de nuestras firmes decisiones! Para evitar el olvido podemos anotar el primer paso de nuestro objetivo en nuestra agenda. Si hemos decidido, por ejemplo, hacer deporte, el primer paso podría consistir en apuntarnos a un gimnasio. Así debemos planificar qué día y anotarlo en nuestra agenda ya.

No obsesionarnos

“Lo que importa verdaderamente no son los objetivos que nos marcamos, sino los caminos para lograrlos” (Peter Bamm)


Una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. Cuando se habla de serendipia, uno de los ejemplos más citados es el de sir Alexander Fleming. Su interés era el tratamiento de las infecciones producidas por las heridas, por ello cultivaba bacterias para estudiarlas. Un día, al volver de unas vacaciones, Fleming observó sorprendido que en una pila de placas olvidadas antes de su marcha, donde había estado cultivando una bacteria, había crecido también un hongo en el lugar donde se había inhibido el crecimiento de la bacteria. Podría haber pensado que sus placas se habían estropeado y tirarlas, dado que no era lo que esperaba, pero, sin embargo, lo vio como algo curioso y lo estudió. Resultó que el hongo fabricaba una sustancia que producía la muerte de la bacteria; como el hongo pertenecía a la especie Penicillium, Fleming estableció que la sustancia sería denominada penicilina.

Aunque no seamos científicos, sí tenemos unos objetivos, y quizá cuando vamos hacia ellos podemos realizar descubrimientos casuales que sean mucho más interesantes que nuestros propios objetivos. Éstos no nos deben cegar ante todos los atractivos hallazgos que podemos encontrarnos por el camino

21/9/09

La inteligencia emocional mejora el trabajo en equipo

El enfado acompaña al 53% de los empleados en las organizaciones. Un líder competente podría evitarlo

CARMEN SÁNCHEZ-SILVA. EL PAIS. NEGOCIOS 20/09/2009

España ha acogido por segunda vez el congreso de inteligencia emocional que se celebra en el mundo. De la mano de la Fundación Marcelino Botín, más de 350 expertos internacionales en la materia se han dado cita en Santander esta semana para exponer los avances en esta joven disciplina. Entre ellos, los inventores e impulsores de la inteligencia emocional, una forma de conocimiento que todavía tiene sus detractores.

¿Por qué? Según el creador del concepto de inteligencia emocional y profesor de psicología en la Universidad de New Hampshire (EE UU), John Mayer, por dos razones: "Porque en el mundo occidental sigue vigente el pensamiento estoico griego que cree que la lógica es la fuente de información fiable y las emociones no lo son. Y porque, a pesar de que el conocimiento de éstas se remonta a hace 200 o 300 años, ha permanecido como un conocimiento de culto y no se ha desarrollado con plenitud hasta bien entrados los años ochenta". "La gente no sabe que tiene inteligencia emocional", añadía Mayer.

Y es que, según Carlos Belmonte, doctor en medicina y catedrático de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, "ahora empezamos a saber las zonas del cerebro que se relacionan con habilidades y emociones. Son las últimas zonas que se desarrollan en el cerebro" y "las características de nuestra conducta tienen mucho que ver con este desarrollo".

"Como te sientes tiene mucho que ver con cómo ves el mundo", dice David R. Caruso, psicólogo de directivos, autor del best seller El directivo emocionalmente inteligente y profesor de la Universidad de Yale. "Las emociones son inteligentes. Vitales para tomar buenas decisiones", agrega. Caruso ha desarrollado uno de los test más utilizados en el mundo laboral para medir la inteligencia emocional a partir de la teoría impulsada por Mayer y Peter Salovey, según los cuales las emociones son datos.

¿Y cuál es la emoción que impera en el mundo laboral? El enfado es la más habitual (en el 53% de las ocasiones), en tanto que la alegría es la menos usual (en el 19% de los casos). Eso dice Caruso, para quien esta situación se podría corregir con líderes emocionalmente inteligentes, es decir, aquellos que se entienden a sí mismos, entienden a los demás y saben gestionar las emociones propias y ajenas, además de conocer las causas que las provocan. Así se produce una clara mejora en el trabajo en equipo en las organizaciones.

"La inteligencia emocional mejora el trabajo en equipo, las relaciones con los clientes, la capacidad de controlar el estrés, de liderar y asimilar los cambios", según un estudio realizado por la Universidad de Málaga en una empresa de ingeniería, que arrojó que los sueldos más altos corresponden a las personas que tienen mayor inteligencia emocional, tal y como puso de manifiesto en la presentación del trabajo Gloria de la Torre.

Para Richard E. Boyatzis, doctor en psicología por la Universidad de Harvard y autor de best sellers como El directivo competente, Liderazgo fundamental y Liderazgo vibrante, hay más estudios sobre los métodos de medición de la inteligencia emocional que sobre el propio concepto. Y, a su juicio, aquellos que se basan en la autoevaluación pueden arrojar resultados engañosos. La forma de medir esta inteligencia es mucho más conductual, en función de las "competencias que surgen en la persona según cómo responde al entorno". Y la orientación hacia resultados o logros es una de las competencias clave. El directivo sobresaliente, en opinión de Boyatzis, es aquel que suma a sus capacidades individuales, las demandas de su organización y las del entorno laboral. "El interés y el compromiso son los valores en los que se trabaja hoy. No la satisfacción con el trabajo o la felicidad", agrega.

Del lado de los futuros trabajadores, otro estudio presentado en el congreso, en este caso realizado por la Universidad de Comillas, señala que las competencias socioemocionales (autoconocimiento, autorregulación, habilidades sociales, motivación y empatía) hacen, junto a las competencias técnicas, un todo para conseguir la empleabilidad de los estudiantes de formación profesional, tal y como puso de manifiesto el profesor Vicente Hernández Franco, tras analizar las respuestas de estudiantes, formadores y empleadores.

Se mire por donde se mire, está claro que las emociones cuentan y que se deben analizar y gestionar. Para así "evitar estropear el desarrollo del cerebro porque luego es mucho más difícil arreglarlo", según Carlos Belmonte. -

El Santander, más que "cabeza fría"

Emilio Botín, presidente del Banco Santander y de la fundación familiar que ha promovido el II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional, se define a sí mismo como optimista por naturaleza, "porque creo que facilita la obtención de resultados. Si no se confía en las capacidades que tiene la persona, una organización, una empresa o una sociedad en su conjunto, obviamente no se consiguen los objetivos. Esto no quiere decir que haya que menospreciar los problemas y obstáculos que aparecen en el camino". Y para lidiar con ellos, es un firme defensor de "elementos muy importantes de la inteligencia emocional como son: el saber escuchar, la empatía o ponerse en el lugar del otro, la flexibilidad y capacidad de adaptación, el reconocimiento de errores y fortalezas y, finalmente, gestionar los impulsos con cabeza fría".

Principios que, tal y como dijo en la clausura del congreso, lleva aplicando el Banco Santander desde sus orígenes, hace 152 años. Frente a otras estrategias que han puesto "el foco en los resultados a corto plazo, en balances complejos y poco transparentes y sin modelos de negocio a la vez sólidos y flexibles para adaptarse a cualquier coyuntura"... modelos que han tenido como resultado la desaparición de multitud de empresas e instituciones financieras de todo el mundo, "incapaces de reaccionar a la nueva situación".

Botín reconoció entre los errores cometidos el haber cerrado gran parte de las oficinas de BCH tras la fusión con el Santander. Un fallo que sirvió para aprender y que hoy es "una de sus fortalezas: ser el primer banco internacional por número de oficinas, 14.000". Y también habló de las estrategias que ha seguido más allá de lo que sería el criterio racional, como es la compra, en plena crisis financiera, de la red de oficinas y los depósitos del octavo banco inglés, Bradford & Bingley.

El Banco Santander destina 76,5 millones de euros anuales a la formación de sus 170.000 empleados. "Y es en la formación gerencial donde intentamos que nuestros directivos aprendan a liderar y tomar decisiones con criterios racionales y emocionales", señala el presidente de la Fundación Marcelino Botín, institución que ha puesto en marcha un programa educativo pionero en 98 colegios de Cantabria para desarrollar competencias emocionales en los niños. Se denomina Programa de Educación Responsable y su propósito es "transmitirles la importancia de la inteligencia emocional, de contar con nuevas competencias y habilidades sociales que les serán de gran utilidad para su futuro", explica Botín.

Según el director de la fundación, Rafael Benjumea, está demostrado que la inteligencia emocional previene problemas que la sociedad actual está teniendo, como la droga y el fracaso escolar. A lo que Joseph A. Durlak, profesor de la Universidad de Chicago, añadió que "los programas socioeducativos elevan entre un 10% y un 15% el rendimiento académico del alumno" y quizá a través de estos resultados se pueda conseguir que su uso se generalice en los colegios. -

La magia de Disney irrumpe en la empresa

Publicado el 21-09-2009 por Ángela Méndez. Expansión y Empleo. Madrid.

La excelencia en la gestión por la que es conocida Disney se basa en técnicas de liderazgo en las que resulta primordial el respeto a las personas y la atención al cliente. En su instituto enseñan las estrategias para mejorar como persona, profesional y como compañía.

"El liderazgo empieza por el respeto a todas las personas". Este es el mensaje que se transmite y se enseña a todos los empleados de Disney en el mundo y que ha generado una filosofía empresarial que defiende que "no es magia lo que hace que todo funcione, si no que es nuestra forma de trabajar lo que origina la magia". Esta manera de entender el mundo empresarial es también el hilo conductor de los programas de Disney Institute. Un centro de formación que desde 1986 acoge a todo tipo de profesionales de distintos sectores para inculcarles una dinámica de trabajo en la que se reconocen los logros, se escucha a cada individuo y donde se anima a trabajar en equipo.

Lee Cockerell, exvicepresidente ejecutivo de operaciones de Walt Disney World Resort y profesor de este instituto, ha recogido en el libro Ponga magia en su empresa (Empresa Activa) las diez estrategias desarrolladas por Disney. Una obra de la que ya se han vendido en España 5.000 ejemplares y más de 50.000 en Estados Unidos. En ella explica cómo surgieron las ideas, cómo las convirtieron en estrategias de gestión, cómo las aplicaron y qué resultados obtuvieron.

El resumen que hace de ellas es muy sencillo y aplicable: "Cuide de sus empleados y cuidarán de su empresa, no sólo porque es su obligación, sino por voluntad propia".

1. Todo el mundo es importante


La idea de integración en Disney se recoge en el acrónimo inglés RAVE (Respect, Appreciate and Value Everyone), que en español se traduce como entusiasmarse y que significa respetar, apreciar y valorar a todos. Partiendo de este punto, Cockerell dice que el líder debe ser integrador y saber tratar a cada empleado. Además, insiste en que esta capacidad no es un don, sino un comportamiento aprendido.

Recomendaciones: hablar con claridad, sin rodeos y con honestidad, escuchar de verdad, permitir que sus empleados le conozcan, olvidar la cadena de mando y dejar hacer.

Reflexión: ¿Qué ha hecho para demostrar que todo el mundo es importante y que lo sepan?

2. Rompa moldes.


Uno de los objetivos del líder es mejorar y hacer crecer el negocio. Para conseguirlo es necesario romper con los procedimientos establecidos y no quedarse quieto. En esta búsqueda de nuevos modelos de actuación es esencial crear una cultura del cambio. No olvide que cuanto mejor es la estructura de una organización, más fácil es cambiarla, porque la adaptabilidad es una característica propia de una estructura excelente.

Recomendaciones: recuerde que responsabilidad y autoridad son inseparables; revise la planificación de las reuniones; no tema correr riesgos y no quiera ganar todas las batallas.

Reflexión: ¿El negocio funciona sin problemas en su ausencia? ¿Las decisiones se toman rápida y eficazmente?

3. Haga de sus empleados su marca


La imagen que se llevan los clientes de una empresa es la que le han proporcionado los profesionales, así que la auténtica marca son los trabajadores. De esta forma, la elección del candidato perfecto es una labor a la que hay que prestar gran atención. Un punto importante es averiguar las verdaderas prioridades de los candidatos y no olvide que a largo plazo, los mejores empleados son los que equilibran la vida laboral con la privada.

Recomendaciones: implique al equipo en el proceso de selección, busque dentro de la firma, fíjese en el talento, no en el currículo, explique de forma precisa la filosofía y modo de trabajar de la empresa y evalúe constantemente.

Reflexión: ¿Cuáles son las cualidades del candidato que necesito?

4. Haga magia con el entrenamiento.


La tarea del directivo es proporcionar a los empleados todo lo que necesitan para progresar. La formación continuada y a medida es elemental, pero hay que reforzarla dándoles responsabilidades y enseñándo
les a disfrutar de ella. Para conseguir empleados excelentes es más efectivo ser maestro, entrenador personal y consejero que, simplemente, jefe.

Recomendaciones: ofrezca no sólo un empleo, sino una misión; comunique constantemente; haga sesiones de feedback de forma inmediata y enseñe con el ejemplo.

Reflexión: ¿Sus empleados se limitan a hacer su trabajo o actúan con la conciencia de tener una misión?

5. Evite los trastornos


En toda organización aparecen imprevistos que alteran la rutina. Para solucionarlos hay que centrarse en buscar el problema, no en quién lo ha causado. Una forma de actuar es recabar soluciones entre los empleados y evaluar los cambios realizados.

Recomendaciones: antes de emitir un juicio escuche a sus clientes, pero también a sus empleados; infórmese personalmente de lo que funciona bien y de lo que no funciona; anticípese y prepárese para encontrar resistencia.

Reflexión: ¿Cuántas ideas y sugerencias de mejora ha planteado y pensado en el último mes?

6. Averigüe la verdad


¿Es posible saberlo todo? No. ¿Puede saber más? Sí. Pues ése es su trabajo. El primer punto para estar al corriente de lo que pasa a su alrededor es salir de su despacho, mezclarse con todo tipo de empleados y hacerse accesible para que le confíen sus problemas, inquietudes y proyectos.

Recomendaciones: póngase en el lugar de sus clientes y empleados; reúna pequeños grupos; responda a las preguntas comprometidas que le formulen y reciba feedback sincero sobre usted mismo.

Reflexión: ¿Ha observado su empresa desde el punto de vista de los empleados y clientes?

7. Utilice combustible gratis


El mejor combustible para que una organización prospere lo tienen los empleados. Mantenerlos satisfechos y motivados es su misión. Para Cockerell este combustible se llama ARE: apreciar, reconocer y animar. Es una energía gratis y sostenible, que refuerza la confianza en uno mismo y la autoestima, mejora el trabajo individual y en equipo y contribuye al funcionamiento perfecto y tranquilo de la empresa.

Recomendaciones: llame a sus empleados por su nombre, reconozca y pida buenas ideas y vigile su lenguaje.

Reflexión: ¿Cuándo fue la última vez que felicitó a un empleado por un trabajo bien hecho?

8. Sitúese a la cabeza del pelotón


"En tiempos de cambios radicales, los que aprenden son los que heredan el futuro". Estar al día es crucial para una empresa, por tanto hay que absorber conocimientos y tener capacidad de subsanar sus carencias rápidamente.

Recomendaciones: domine los fundamentos de su negocio; aprenda de los mejores, incluida la competencia; estudie a sus clientes; amplíe horizontes y ponga también a sus trabajadores a la cabeza del pelotón.

Reflexión: pregunte a sus empleados y clientes qué se puede mejorar.

9. Vigile lo que dice y hace


La reputación es lo único que tenemos y, en el caso de un directivo, es la imagen que da de la firma a la que representa. Si algo empaña su reputación se queda sin lo que más necesitan los líderes: la confianza.

Recomendaciones: esfuércese por hacer bien su trabajo; marque objetivos ambiciosos; adopte una actitud positiva; mantenga la humildad y sea un compañero más.

Reflexión: ¿Le entusiasma su trabajo y sabe contagiárselo a sus empleados?

10. Afiance su carácter


El liderazgo es una cuestión de ser y, dado que no hay un código ético para los líderes, cada uno debe encontrar sus valores. El primero y fundamental debe ser no hacer daño, porque los directivos que humillan hacen daño no sólo a sus empleados, sino a sus empresas y a la sociedad.

Recomendaciones: prevea los dilemas éticos, viva sus valores y enséñelos.

Reflexión: ¿Qué es realmente importante para usted?